A través del tiempo pude darme cuenta lo importante es tener un ingreso que me permitiera tomar decisiones. Cuando no es así, nuestras opciones se ven afectadas por quien nos mantiene.
Cuando era pequeña la vida giraba en torno a la familia y a lo que quisieran los abuelos, no tenía nada de que preocuparme ya que todas mis necesidades estaban satisfechas. Cuando mi mamá decidió cambiar de lugar de residencia la situación cambió y después cambió mucho más cuando me convertí en madre adolescente.
En ese momento tenía una sola idea en la cabeza, era prosperar, tener un lugar en dónde vivir, en el que pudiera tener libertad de vestir, dormir o comer lo que quisiera, pero eso es una tarea titánica para muchas mujeres solas, con hijos, sin suficientes estudios. Cuesta mucho.
Además de mencionar el tiempo que te pierdes de tus hijos e hijas y los consecuentes reclamos de los mismos.
Cuando contamos con una red de apoyo tenemos más opciones, realmente creo que si tejemos redes de ayuda entre nosotras, si somos más sororas alcanzaremos otras metas que nos propongamos.
Gracias al apoyo de mi madre terminé mi licenciatura y gracias al apoyo de mi abuelo mi maestría. Esto marcó una diferencia en mi vida profesional y personal.











