Todos los días escucho discursos de odio, de los ricos contra los pobres, los hombres contra las mujeres, jóvenes contra viejos, etc ,etc y viceversa imagino que es beneficioso para algunos sectores, grupos, tendencias, que aprovechan los silencios, la distracción de unos para sacar provecho de éstas luchas de poder.
Seguimos siendo cuidadanas y ciudadanos del mundo, la falta de oportunidades nos afectarán a todos y todas, cuando no exista una gota de agua potable no será exclusiva de un sector, cuando no se pueda respirar aire puro y limpio nos va a tocar igual, y por supuesto que las diferencias sociales, de género, de raza serán notorias en momentos de crisis.
Recuerdo a un México en el 2017 trabajando unido, sin partidos, sin género, sin religión para buscar a otros compañeros, amigos, familiares entre los escombros, alimentando a extraños, y lo vi también en 1985 cuando en ausencia de un gobierno que dirigiera, la sociedad entera se organizó y ayudó con el corazón.
Ese es el buen trato entre seres humanos, del que nosotras mexicanas y mexicanos llevamos en la sangre, hay que encontrar de nuevo esa hermosa hermandad, deseo que paren tantos odios, críticas y abusos. Y confío que juntos lo podemos lograr.











