
Tiempo fuera para descansar, tiempo fuera para recuperarse, tiempo fuera para pensar, tiempo fuera para sentir.
Al principio del mes me volví a operar para quitarme unos quistes, que gracias a Dios fueron benignos, era para mi importante ya que soy sobreviviente de cáncer de mama. Me operaron un viernes y regresé a trabajar en el hospital un lunes, estaba segura que sin problema iba a poder hacer todo, tengo que decir que el miércoles tuve que faltar porque me sentí muy adolorida e hinchada .
Desde el final del mes de noviembre me encontraba muy desanimada, sin ganas de escribir, después del procedimiento mi cuerpo me pidió descansar, también tenía que hacer un alto para analizar porque tengo ese sentimiento de insatisfacción. Encontré que es complicado estar rodeada de un ambiente tan misógino, en dónde so pides algo estás en contra de manera personal con tu jefe, aunque tus peticiones sean legítimas, aunque sean en beneficio de los demás compañeros y compañeras.
Es por eso que para mí es muy importante trabajar en la independencia, laboral, espiritual, económica, etc. Cuántas mujeres están en éstas fechas prometiéndose que será la última navidad en que se sentará en esa mesa en dónde está el compañero que la maltrata, y cuando hablo de esa mesa simbólica hablo de la mesa de trabajo, del comedor, del escritorio, de la cocina, para poder decir: ya basta, hasta aquí.
Hay que tomarnos un tiempo para pensar, para sentir, para platicar, para escuchar, nuestra vida lo merece.










