La vida , a veces, se pone difícil y cuando pasamos por momentos complicados y dolorosos es casi imposible ver las cosas que si tenemos.
Durante muchísimo tiempo me sentía víctima de las circunstancias, las cosas me pasaban a mí, la gente me hacía sentir mal, y un día en el trabajo un compañero me dijo: deja de actuar como si nada fuera tu responsabilidad, y entonces comprendí con recelo que mi vida y mis decisiones estaban en mis manos.
Esto sin quitar responsabilidad a los padres de mus hijos e hijas por su forma de actuar, pero si era mi responsabilidad como reaccionaba a ello. Y la manera en la que yo iba a vivir y tomar decisiones.
Hoy puedo ver y sentir placer por todas las circunstancias que tengo, estoy agradecida por la vida que tengo, por la gente que me lee, por tener un techo sobre mi, por la comida en mi mesa, por mi amorosa familia, por mi trabajo y así puedo seguir enumerando todas las maravillas del diario vivir.











