¿Cuántas películas influyeron en mí? ¿Cuántas canciones? ¿Cuántos videos musicales?
Los que moldearon mi forma de vestir, de vivir, de ser mujer.
Quería verme como esas cantantes sumamente delgadas, con cejas muy delgadas, de piernas largas, quería tener la familia grande y estereotipada de las películas, en dónde las mujeres soportamos todo por amor, mientras con una mano cargamos a un bebé y con la otra cocinamos.
También quería ser fuerte, con los músculos súper definidos, refinada, con joyería exclusiva, el cabello abundante y pestañas enormes. Lo que debía tener en mente es que soy una mexicana chaparrita, no de piernas largas y que los papás de mis hijas e hijos no se harían responsables de la parte proporcional de ellas y ellos.
Entonces tenía que trabajar, cuidar familia, desear tener tiempo para mí, lo que no me daba oportunidad de ser muy atlética y a la vez me tachaba como mala madre. Que tampoco tenía cejas perfectas ni cabello abundante y menos era un ícono de la moda.
Y la historia seguía con las culpas y el cansancio pero no me había preguntado…
¿Qué quería ser yo?
Pero lo que sí era seguro, es que quiero ser feliz. Tener paz, estar en paz con mi edad y con mi aspecto y buscar todos los días mi camino a ese lugar de tranquilidad y de no comparaciones.
ESAS COSAS TIENE MI VIDA.











