Dejar ir, olvidar, muchas situaciones que me sucedieron debieron ser así, la madre y el padre que tuve, la familia en la que crecí, los trabajos en los que me desempeñaba, porque todo eso me hizo la Abril de hoy.
Muchas veces estuve furiosa, desesperada, porque me era sumamente difícil estar sola con mis hijas e hijos, porque deseaba descansar, dormir, pasear o divertirme sin ellos, porque me urgía el apoyo de alguien más, quien fuera porque estaba realmente agotada.
Reconozco que superar un cáncer, un divorcio espantoso, el desempleo me hizo más fuerte, y aunque tenía mis amigas, todas tenían ocupaciones, familia, no había alguien que estuviera siempre conmigo y también eso lo tuve que aprender, si aprender a estar conmigo, a resolver bien para las herramientas que tenía en ese momento, y transformarme poco a poco en una mujer más fuerte.
Aprendí a renunciar a creencias, a cariños, a personas, a soltar y aceptar que no todo el mundo te quiere o por lo menos no te quieren como tu esperas. Ni siquiera tus hijos ni hijas.
Sigo tratando en vivir y gozar el presente, planeando mi futuro y recordando con amor el pasado, porque fue cómo debió ser ni más ni menos.











