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Qué complicado puede ser todo. ¡Paren el mundo!
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Las obligaciones diarias y la constante búsqueda de recursos para subsistir a veces nos hace vivir en automático.
Lo que me ha servido es hacer un alto y replantear a dónde voy y con quién.
Me doy cuenta lo importante que es el entorno en el que nos desarrollamos, esto nos afecta positivamente o negativamente, que significativo es el tipo de personas con las que nos relacionamos, cómo nos influye y entonces me vuelvo a cuestionar: ¿Es esto lo que quiero?
Cuando veo que este entorno está afectando mi salud me vuelvo a detener, ya una vez me enfermé mucho y no deseo ponerme en esa situación de nuevo. Entonces pido: paren el mundo….me quiero bajar. Como dice Mafalda.
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