Esa sensación de cansancio, de sentir que ya no puedes más.
En realidad, cuando mis hijos eran pequeños no sé cómo lo logré. Pasaba muchísimas horas sola, atendiendo a menores con una exigencia de tiempo increíble, salidas continuas de mi hija adolescente y un matrimonio por demás fracturado.
¡Estaba realmente agotada!
Definitivamente di muchos pasitos pequeños para salir de mi codependencia con mi ex marido. Tomar terapia, trabajar mi autoestima, empezar de cero a generar recursos económicos, leer, y escuchar a mi cuerpo, confiar en que hay algo más grande que yo y se encontraba a la mano, fe, saber perder relaciones para COMENZAR A GANARME A MÍ..
Cuando menos lo esperaba ya estaba más lejos de ese hoyo, de tanta tristeza, aprendiendo de mis emociones, conociendo el buen trato que todas y todos merecemos.
Primera regla:
Merezco un trato amable y digno y de la misma forma quiero ser recíproca. Decido alejarme cuando no siento esa empatía. Ese cansancio es la voz de mi cuerpo queriendo expresar más allá.











